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Discurso de apertura – 10 años del PETM

Tiempo de lectura: 7 minutos

Discurso de apertura – Gala por los 10 Años del Programa de Educación del Talento Musical 

27 de junio de 2018

 

….La mujer y el niño se inclinaron ante el maestro. Derrotando los nervios iniciales, ella preguntó: “Dígame profesor, ¿llegará mi hijo a ser alguien?” Los sonrientes ojos le respondieron: “No, señora, no será ‘alguien’. Gracias a su arte del violín, su pequeño será una persona decente, ¿le parece esto poco? Deje de ambicionar que el niño sea un profesional que busque solamente ganar dinero. Quien tenga puro y noble el corazón será feliz. Lo único que les debe preocupar a los padres es criar y educar a sus hijos de manera que sean seres humanos de pensamientos y sentimientos nobles. Con eso es suficiente.”

Estimado público, muy buenas noches.

Hace más de 33 años un grupo de jóvenes empezó a soñar con un mundo y una sociedad diferentes a través de la educación. Todos hoy estamos viviendo ese sueño cristalizado en una proyecto comunitario de Educación Popular, propuesta que hoy más que nunca está vigente en el cuestionamiento diario de nuestras acciones con el fin de tener una mirada crítica y autocrítica hacia nosotros mismos y hacia el mundo. Mirada crítica que nos invita a sentir en carne propia los problemas que hoy aquejan a nuestro planeta y a todos nosotros como seres humanos: una degradación de los valores que hoy como humanidad tenemos, y que lastimosamente están reflejados en la problemática humana y ecológica que aqueja la vida de los glaciares, del aire, de los océanos, de nuestra tierra.

Mirada profunda que a la vez es esperanzadora al hacernos el llamado para continuar buscando, investigando, sintiéndome uno con la naturaleza, con mi prójimo, con la vida.

Para mí, eso es el INEPE; un espacio que busca generar tejidos vivos desde el ser interior de cada compañero y compañera, de cada niño, de cada joven, para seguir generando más vida.

Es en esta tierra tan fértil de nuestro proyecto comunitario que la semilla de nuestro Programa de Educación del Talento Musical pudo ser sembrada. En esta tierra donde la danza, presente desde el inicio del trabajo de educación integral e innovadora con los niños y niñas, nos envolvía de ritmos andinos, de nuestra América y del mundo que han resonado desde la cancha de tierra de la Casita de Chocolate hasta nuestra cancha de la Unidad Educativa. Esta tierra que ha sido abonada con las manualidades del Papá Marxito expresadas en cofres, alcancías de muchas formas y colores, figuras geométricas decoradas con témperas y acuarelas.

Donde junto con nuestros docentes empezábamos a descubrir las notas de la flauta dulce, de la marimba de madera, del bombo. Donde el teatro, la plástica, la pintura, la poesía, y toda la expresión del arte se han conjugado desde los inicios del INEPE como ejes vitales del trabajo educativo para cultivar nuestra sensibilidad. En esta tierra pudimos soñar y visionar una nueva lucha, ahora por medio de la música, por hacer crecer esa semilla interior de cultivar lo más noble que tenemos como seres humanos, y que pudo cristalizarse en lo que hoy estamos viviendo gracias al encuentro en nuestro caminar con la Filosofía del Dr. Shinichi Suzuki.

El primer llamado lo tuvimos al ser aún estudiantes del INEPE. Como proyecto estudiantil de Cuarto Curso, Gabriela López y yo pensamos en crear un Club de Música, para enseñarles a leer notas musicales a los niños y niñas de la escuela. Qué sorpresa tuvimos cuando en nuestro primer taller lo único que deseaban era cantar y no saber nada de la teoría de la música. Así nació nuestro Coro Infantil en el año 2000.

El segundo llamado fue aún más directo. Compa, enséñenos a tocar, frase que se hizo eco en las voces de varios niños y niñas que durante los recreos en el 2007 escuchaban las notas en el teclado negro Yamaha que nos servía para ensayar con el Coro y con el grupo instrumental de flautas dulces y xilófonos. Después de dialogar sobre varias opciones para quienes tenían este deseo, surge el tercer llamado por los niños y jóvenes que habían buscado en varios espacios formales de educación musical una respuesta a su deseo de querer aprender un instrumento.

Es que no nos gusta cómo nos enseñan, me comentaba una joven. Además no nos gusta cómo nos tratan, complementaba alguien más. Queremos que nos enseñe usted.

Con esta semilla plantada en nuestro INEPE, empezamos a soñar con una escuela de música donde buscábamos trasladar la metodología de la Educación Popular de Paulo Freire al proceso de enseñanza-aprendizaje de la música, y en particular, de un instrumento musical. El proyecto piloto se diseñó para iniciar con 20 niños y niñas con clases individuales de piano, saxofón y guitarra. Culminamos con 66 estudiantes.

En este camino, la vida ha sido generosa al habernos dado el regalo de conocer la Filosofía y Metodología del Dr. Shinichi Suzuki cuando, en la búsqueda de nuevas metodologías y también de un docente para violín, el maestro Juan Carlos Ruales vino a conocer el INEPE y nos invitó a capacitarnos para que hiciéramos carne sus preceptos de un camino hacia la música por amor. Quiero extender mi sincera gratitud a Juan Carlos, porque al empezar a observar sus clases y ver, con incredulidad, cómo los niños y niñas tocaban juntos, con la compañía de sus padres y madres, con un sonido hermoso, nos invitó a compenetrarnos en la Filosofía que ahora es la columna vertebral de nuestro programa y del proceso innovador que como INEPE hoy tenemos. Muchas gracias, estimado Juan Carlos.

Son 10 años de camino recorrido desde que inició nuestra Escuela Vocacional de Música, y 7 años de implementar la Filosofía y Metodología de la Lengua Materna impulsada por el Dr. Suzuki. Iniciamos siendo tres compañeros docentes; hoy somos 12 compañeros y compañeras respaldados por un equipo humano: la familia INEPE y por ustedes, estimados padres y madres de familia. En este camino, sufrimos un cambio de corazón y de espíritu.

En lo personal, nunca imaginé que aquel llamado se convertiría en lo que tenemos hoy, un espacio que ofrece una respuesta real y concreta a la problemática que viven las familias; una respuesta a la necesidad de los jóvenes por contar con espacios saludables y donde se sientan queridos y respetados. Un espacio de creatividad y solidaridad para contribuir en el descubrimiento y la formación de las potenciales de los sectores populares de la ciudad fomentando la cultura y la identidad. Un lugar donde el arte se convierte en una herramienta de transformación del tejido social hacia una sociedad de paz y de vida.

La creación y trabajo en el Programa de Educación del Talento Musical no pudiese ser posible sin la gestión y el apoyo cariñoso e incondicional de nuestro querido INEPE; extiendo mi abrazo con gratitud a todo el equipo de compañeros y compañeras quienes brindan su trabajo comprometido día y a día pese a las vicisitudes y dificultades económicas que hemos atravesado estos últimos años.

Quiero también extender mi profundo agradecimiento a los docentes que dejaron su huella al haber trabajado en nuestro programa. Tengan la seguridad de que su contribución ha sido muy valiosa en este caminar.

Agradezco en nombre de todo el equipo a todas las personas que han donado los instrumentos musicales a nuestro programa, los mismos que han beneficiado a varias familias. Nuestra gratitud hacia todos ellos, pues muchos de ellos, sin conocernos personalmente, sienten y confían que estamos trabajando por construir un mundo mejor por medio de la música.

También quisiera agradecer a todas las maestras y maestros que nos han capacitado en este camino de transformarnos en profesores Suzuki, y en especial, a la maestra Caroline Fraser, quien se ha vuelto en nuestra mentora y nuestra guía.

Gracias, queridos y queridas compas docentes del Programa del Talento  Musical. Mi corazón sonríe cada vez que ve que este grupo de músicos soñadores se va consolidando cada vez más. Gracias por su compromiso, esfuerzo y entrega en cada clase. Gracias por creer en este proyecto, a pesar de las duras situaciones que podamos atravesar. Gracias por vibrar juntos y caminar juntos.

Extiendo también un abrazo inmenso a todos y todas ustedes, queridos niños, niñas, jóvenes, padres, madres, abuelitos, abuelitas, tíos, tías. Ustedes son nuestro motor, nuestra motivación para seguirnos formando y continuar brindando lo mejor de nuestro SER. Gracias por ser ese pilar fundamental en nuestro programa, pues sin ustedes, el triángulo no podría ser posible. Gracias por confiar en el INEPE y permitirnos ser parte de sus vidas.

Finalmente, y tomándome el atrevimiento de este espacio, quisiera e agradecer a la vida, a Dios y a mis padres. Queridos papi y mami, ustedes tienen una lucha de tantos años al haber optado por la educación para transformar la sociedad, junto con todos los compañeros y compañeras que fundaron el INEPE. Como hija y como uno de los frutos de esa lucha, les agradezco por su luz, por habernos regalado la música, y por apoyar con todo su amor este Proyecto de Música y de Vida.

Antes de culminar, y en nombre de todo el equipo, quiero extender mis más sinceros agradecimientos a la Fundación Teatro Nacional Sucre y a todo el personal del Teatro México, especialmente a Fernando Cobos, por permitirnos contar con este maravilloso escenario para celebrar nuestros diez años de aniversario.

“La enseñanza de música no es mi propósito principal. Deseo formar a buenos ciudadanos, seres humanos nobles. Si un niño oye buena música, desde el día de su nacimiento, y aprende a tocarla él mismo, desarrolla su sensibilidad, disciplina y paciencia. Adquiere un corazón hermoso.” Shinichi Suzuki.

Gracias a todos ustedes por su presencia en esta noche. Sean todos bienvenidos, bienvenidas. Muchas gracias.

Andrea Raza

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